Me observo
Paro y empiezo a reconocer cómo suelo funcionar y con qué recursos cuento.
Autoconocimiento y autonomía para universitarios
Un proceso educativo personalizado para cuando la universidad te ha descolocado, algo se te atasca aunque estás trabajando, o te va bien y quieres entender qué capacidades hay detrás de tus resultados para utilizarlas también fuera del examen.


No hace falta que te vaya mal para que esto tenga sentido.
A veces el problema no es estudiar poco, sino no entender bien qué te está pasando, qué te funciona y qué necesitas cambiar.
No hace falta que tengas un problema. Basta con que quieras entenderte mejor para desenvolverte con más autonomía.
La idea es que aprendas a parar, observar cómo funcionas, entender qué te está ayudando y qué te está dificultando avanzar, y utilizarlo para decidir qué quieres hacer después.
«¿Qué puedo aprender sobre mí de lo que acaba de ocurrir?»
No hay una única forma correcta de estudiar, organizarte, decidir o afrontar un reto.
Lo importante es que aprendas a construir respuestas que tengan sentido para ti.
Qué se trabaja
Paro y empiezo a reconocer cómo suelo funcionar y con qué recursos cuento.
Identifico qué me está ayudando, qué me está restando y qué necesito activar.
Elijo una sola cosa que quiero conseguir, cambiar o fortalecer y la convierto en un objetivo concreto.
Construyo un plan realista, lo pongo a prueba en mi vida real y observo qué ocurre.
Reconozco qué ha funcionado, qué no ha salido como esperaba y qué necesito mantener o cambiar.
Lo importante no es que yo te resuelva una dificultad, sino que aprendas un procedimiento que puedas volver a utilizar por tu cuenta cada vez que lo necesites.
El proceso educativo personalizado
Empiezas a observar cómo piensas, decides, aprendes, te organizas, te relacionas y afrontas situaciones cotidianas, para reconocer qué capacidades aparecen en ti con más naturalidad.
Después de unos días observándote, analizamos qué te está sumando, qué te está restando y qué recursos necesitas activar de forma más consciente.
Eliges una situación que realmente quieres conseguir, cambiar o fortalecer, la conviertes en un objetivo concreto y construyes un plan adaptado a ti, con acciones, plazos y una forma de comprobar si está funcionando.
Después de ponerlo a prueba en tu vida real, revisamos qué funcionó, qué no salió como esperabas, qué has aprendido sobre ti y qué quieres mantener o cambiar.
El objetivo es que puedas volver a utilizar este procedimiento por tu cuenta cuando lo necesites.
Un proceso educativo personalizado para aprender a observar cómo funcionas, comprender qué te está ayudando y qué te está dificultando avanzar, construir una respuesta propia, probarla y aprender de lo que ocurra.

Quién te acompaña
Maestra y formadora. Diseño y guío procesos educativos personalizados con estudiantes universitarios.
Llevo más de veinte años trabajando en educación y hay algo que sigo comprobando: dos personas con una dificultad parecida pueden necesitar respuestas completamente diferentes.
No todos aprendemos, nos organizamos, decidimos o salimos de un atasco de la misma manera.
Por eso mi trabajo no empieza diciéndote qué tienes que hacer. Empieza ayudándote a observar cómo funcionas tú.
No damos respuestas iguales para personas distintas.
La pregunta razonable
No puedo prometerte una nota concreta. Y tampoco es ese el objetivo.
Lo que sí podemos observar durante el proceso es si empiezas a comprender mejor qué te ocurre y si vas adquiriendo más recursos para decidir y actuar por tu cuenta.
Dejas de quedarte en un «no puedo», «no me da tiempo» o «esto se me da fatal» y empiezas a identificar qué está ocurriendo y en qué momentos.
Cuando algo se complica, puedes parar, elegir qué quieres probar y explicar por qué.
El objetivo es que puedas volver a utilizar el procedimiento por tu cuenta cuando lo necesites.
Cada objetivo se formula con una evidencia concreta que permita comprobar si estás avanzando.
Después de ponerlo a prueba, revisamos qué ocurrió realmente: qué funcionó, qué no salió como esperabas, qué influyó y qué necesitas mantener o ajustar.
Y una pregunta final resume todo el proceso: «si mañana quisieras trabajar otro objetivo sin mí, ¿qué pasos seguirías?». Cuando puedes responderla y utilizar el procedimiento por tu cuenta, el proceso ha cumplido su función.
Los pasos son comunes; el recorrido es único.
No. No trabajamos el contenido de una asignatura. Aprendes un procedimiento para entender mejor cómo funcionas y qué puedes hacer con ello.
No. Es un proceso educativo, no clínico. No diagnostico ni hago terapia.
Sí. También sirve para reconocer qué capacidades hay detrás de lo que ya haces bien y aprender a utilizarlas en otros contextos.
No. Puedes llegar con un objetivo concreto o simplemente con la sensación de que algo no termina de encajar.
No. Puede ser académico, personal o estar relacionado con una decisión, un proyecto, unas prácticas o cualquier situación en la que quieras avanzar.
La vida real. Dejas pasar unos días para observarte, comprobar lo que estás descubriendo y probar lo que hayas decidido trabajar.
No. Obtendrás una primera mirada sobre cómo tiendes a funcionar. Es un punto de partida para observarte mejor, no una etiqueta.
El recorrido inicial termina. La idea es que hayas aprendido un procedimiento que puedas volver a utilizar por tu cuenta.
Cuéntame brevemente qué te está pasando o qué te gustaría trabajar.
No necesitas tenerlo completamente claro.
En una primera conversación veremos si este proceso puede tener sentido para ti.
