Autoconocimiento y autonomía para universitarios

No siempre necesitas estudiar más.A veces necesitas entender mejor cómo funcionas.

Un proceso educativo personalizado para cuando la universidad te ha descolocado, algo se te atasca aunque estás trabajando, o te va bien y quieres entender qué capacidades hay detrás de tus resultados para utilizarlas también fuera del examen.

Un libro abierto entre las manos
Mirada de Ana María Ramos Soria

¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

No hace falta que te vaya mal para que esto tenga sentido.

A veces el problema no es estudiar poco, sino no entender bien qué te está pasando, qué te funciona y qué necesitas cambiar.

  • «He llegado a la universidad y lo que antes me funcionaba ya no me basta.»
  • «Estudio y trabajo, pero hay una asignatura en la que sigo atascándome y no entiendo por qué.»
  • «Sé que podría hacerlo mejor, pero me cuesta organizarme sin que nadie esté encima.»
  • «Desde que empecé la universidad o cambié de entorno, me está costando encontrar mi sitio más de lo que esperaba.»
  • «Saco buenas notas, pero no tengo claro qué hago bien ni si sabré utilizarlo cuando cambie el contexto.»
  • «Académicamente me va muy bien, pero me preocupa llegar a las prácticas o al trabajo y descubrir que aprobar no me ha preparado para todo.»

No hace falta que tengas un problema. Basta con que quieras entenderte mejor para desenvolverte con más autonomía.

El objetivo no es decirte qué tienes que hacer

La idea es que aprendas a parar, observar cómo funcionas, entender qué te está ayudando y qué te está dificultando avanzar, y utilizarlo para decidir qué quieres hacer después.

«¿Qué puedo aprender sobre mí de lo que acaba de ocurrir?»

No hay una única forma correcta de estudiar, organizarte, decidir o afrontar un reto.

Lo importante es que aprendas a construir respuestas que tengan sentido para ti.

Qué se trabaja

Un procedimiento que después puedes repetir tú solo

Me observo

Paro y empiezo a reconocer cómo suelo funcionar y con qué recursos cuento.

Comprendo

Identifico qué me está ayudando, qué me está restando y qué necesito activar.

Decido

Elijo una sola cosa que quiero conseguir, cambiar o fortalecer y la convierto en un objetivo concreto.

Actúo

Construyo un plan realista, lo pongo a prueba en mi vida real y observo qué ocurre.

Evalúo y ajusto

Reconozco qué ha funcionado, qué no ha salido como esperaba y qué necesito mantener o cambiar.

Lo importante no es que yo te resuelva una dificultad, sino que aprendas un procedimiento que puedas volver a utilizar por tu cuenta cada vez que lo necesites.

El proceso educativo personalizado

Cuatro sesiones, una a una

  1. 01

    Reconocer cómo funciono

    Empiezas a observar cómo piensas, decides, aprendes, te organizas, te relacionas y afrontas situaciones cotidianas, para reconocer qué capacidades aparecen en ti con más naturalidad.

  2. 02

    Comprender qué me está influyendo

    Después de unos días observándote, analizamos qué te está sumando, qué te está restando y qué recursos necesitas activar de forma más consciente.

  3. 03

    Decidir y actuar

    Eliges una situación que realmente quieres conseguir, cambiar o fortalecer, la conviertes en un objetivo concreto y construyes un plan adaptado a ti, con acciones, plazos y una forma de comprobar si está funcionando.

  4. 04

    Evaluar, aprender y ajustar

    Después de ponerlo a prueba en tu vida real, revisamos qué funcionó, qué no salió como esperabas, qué has aprendido sobre ti y qué quieres mantener o cambiar.

El objetivo es que puedas volver a utilizar este procedimiento por tu cuenta cuando lo necesites.

Esto no es…

  • Refuerzo o apoyo de una asignatura.
  • Terapia o intervención psicológica.
  • Un test que decida cómo eres.
  • Una clasificación de estudiantes.
  • Una receta que funcione igual para todo el mundo.
  • Una promesa de mejores notas.

Entonces, ¿qué es?

Un proceso educativo personalizado para aprender a observar cómo funcionas, comprender qué te está ayudando y qué te está dificultando avanzar, construir una respuesta propia, probarla y aprender de lo que ocurra.

Retrato de Ana María Ramos Soria

Quién te acompaña

Ana María Ramos Soria

Maestra y formadora. Diseño y guío procesos educativos personalizados con estudiantes universitarios.

Llevo más de veinte años trabajando en educación y hay algo que sigo comprobando: dos personas con una dificultad parecida pueden necesitar respuestas completamente diferentes.

No todos aprendemos, nos organizamos, decidimos o salimos de un atasco de la misma manera.

Por eso mi trabajo no empieza diciéndote qué tienes que hacer. Empieza ayudándote a observar cómo funcionas tú.

No damos respuestas iguales para personas distintas.

La pregunta razonable

¿Y esto funciona?

No puedo prometerte una nota concreta. Y tampoco es ese el objetivo.

Lo que sí podemos observar durante el proceso es si empiezas a comprender mejor qué te ocurre y si vas adquiriendo más recursos para decidir y actuar por tu cuenta.

Entiendes mejor qué te pasa

Dejas de quedarte en un «no puedo», «no me da tiempo» o «esto se me da fatal» y empiezas a identificar qué está ocurriendo y en qué momentos.

Decides con más criterio

Cuando algo se complica, puedes parar, elegir qué quieres probar y explicar por qué.

Dependes menos de otra persona

El objetivo es que puedas volver a utilizar el procedimiento por tu cuenta cuando lo necesites.

Cada objetivo se formula con una evidencia concreta que permita comprobar si estás avanzando.

Después de ponerlo a prueba, revisamos qué ocurrió realmente: qué funcionó, qué no salió como esperabas, qué influyó y qué necesitas mantener o ajustar.

Y una pregunta final resume todo el proceso: «si mañana quisieras trabajar otro objetivo sin mí, ¿qué pasos seguirías?». Cuando puedes responderla y utilizar el procedimiento por tu cuenta, el proceso ha cumplido su función.

Los pasos son comunes; el recorrido es único.

Preguntas frecuentes

¿Esto es una clase particular o un profesor de refuerzo?

No. No trabajamos el contenido de una asignatura. Aprendes un procedimiento para entender mejor cómo funcionas y qué puedes hacer con ello.

¿Es una terapia o algo psicológico?

No. Es un proceso educativo, no clínico. No diagnostico ni hago terapia.

¿Me puede servir aunque saque buenas notas?

Sí. También sirve para reconocer qué capacidades hay detrás de lo que ya haces bien y aprender a utilizarlas en otros contextos.

¿Tengo que tener claro qué quiero trabajar antes de empezar?

No. Puedes llegar con un objetivo concreto o simplemente con la sensación de que algo no termina de encajar.

¿Tiene que ser un objetivo académico?

No. Puede ser académico, personal o estar relacionado con una decisión, un proyecto, unas prácticas o cualquier situación en la que quieras avanzar.

¿Qué ocurre entre una sesión y otra?

La vida real. Dejas pasar unos días para observarte, comprobar lo que estás descubriendo y probar lo que hayas decidido trabajar.

¿Voy a salir con un «perfil» que diga cómo soy?

No. Obtendrás una primera mirada sobre cómo tiendes a funcionar. Es un punto de partida para observarte mejor, no una etiqueta.

¿Y después de las cuatro sesiones?

El recorrido inicial termina. La idea es que hayas aprendido un procedimiento que puedas volver a utilizar por tu cuenta.

¿Hablamos?

Cuéntame brevemente qué te está pasando o qué te gustaría trabajar.

No necesitas tenerlo completamente claro.

En una primera conversación veremos si este proceso puede tener sentido para ti.

Ana conversando con una estudiante